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El costoso banquete de la Inteligencia Artificial

El artículo destaca el enorme consumo energético y de recursos que requiere la Inteligencia Artificial (IA), comparándolo con otros grandes consumidores. 
En síntesis, el desarrollo de la IA implica costos ambientales y económicos altísimos, y su sostenibilidad dependerá de mejorar la eficiencia tecnológica y educar a los usuarios.
Países como Bolivia podrían beneficiarse si logran integrarse estratégicamente en esta cadena de valor.

Gobierno alertado, medio salvado

El artículo hace un recuento de las advertencia que analistas del sector energético hicieron en los últimos 20 años para evitar la actual crisis de los hidrocarburos, ante el silencio atronador de los gobiernos de turno.

La Cumbre Energética del lamento

La columna es una apretada síntesis de la Cumbre Energética de la SIB desde la mirada del autor que asistió a todo el evento en calidad de disertante sobre los inviables contratos del litio.

Lecciones del Apagón

El reciente apagón eléctrico de la península ibérica ha dejado unas cuanta lecciones que es necesario aprender incluso para la política energética de Bolivia

¡Bienvenido negacionismo!

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca se ha generado un sismo político que tiene sus réplicas en el ámbito energético. Bajo la consigna de “Drill, baby, drill”, se ha pasado por alto regulaciones, políticas decenales de diversificación de la matriz energética y metas globales de reducir los efectos desastrosos de las emisiones crecientes de gases de efecto invernadero. Si bien el objetivo parece económico (monetizar los abundantes recursos fósiles propios), ha aparecido la arrogante tribu de los negacionistas bailando de una pata por lo que consideran un respaldo a su teorías anticientíficas. De hecho, el blanco principal de los negacionistas (los hay también en Bolivia) es la Transición Energética (TE) que supuestamente estaría cerca de un fracaso estrepitoso. Para empezar, no hay tal “estocada final” a la “afamada y trillada” TE por el cambio de inquilino de la Casa Blanca. Con datos del 2022 y 2023, es posible afirmar que globalmente la Unión Europea (UE) genera entre 22 y 25% de su consumo con fuentes de Energías Renovables (EERR: hídricas, solares, eólicas, geotérmicas, etc.), un porcentaje inferior a la denostada China (30-35%) y similar a los EE.UU. (20-22%). Asimismo, la UE consume electricidad de reactores nucleares en un 25-30%, más que China (5%) y los EE.UU. (18-20%). Por cierto, el error de los negacionistas es pregonar que las fuentes renovables pretenden reemplazar las energías fósiles del día a la noche, cuando en realidad existe una TE interna a las fuentes fósiles que busca eliminar la quema de carbón, reducir el consumo del petróleo y mantener estable la oferta de gas natural, como combustible de transición. En el caso específico de la UE, la invasión rusa a Ucrania ha ralentizado, mas no detenido, la TE porque, ante el corte del gas ruso, ha obligado a desviar inversiones hacia la compra del GNL caro de los EE.UU., sin contar el creciente gasto armamentista. No quiero pensar qué hubiese sido de la UE si no tenía asegurado un 50% de su suministro gracias a las fuentes no fósiles. En realidad, la Transición Energética seguirá desarrollándose, aunque a diferentes velocidades, a pesar de las tendencias negacionistas del Cambio Climático y de intereses privados, por la conciencia ambiental de la sociedad que está en constante crecimiento y por los avances tecnológicos en el sector energético a favor de la eficiencia y competitividad de las energías limpias. En suma, la transformación energética sostenible es un camino ineludible y seguirá avanzando en el futuro. Hasta aquí la TE parece ser una opción ética con base en la responsabilidad sobre la “casa común” de la humanidad, una opción que los trastornos climáticos que se observan diariamente contribuyen a reforzar. Pero, totalmente diferente es la situación de Bolivia. No me canso de repetir que para Bolivia la TE, más que una opción en favor del clima planetario, es una necesidad y una urgencia. Y si no me creen, miren hoy a su alrededor las consecuencia de la miopía e incompetencia de los gobiernos del MAS, incapaces de elaborar una política energética adecuada al país. Esos gobiernos, en lugar de negar la destrucción del sector energético por la “afamada y trillada nacionalización” y de incrementar la oferta de carburantes gastando y endeudándose a más no poder, debían haber emprendido hace tiempo un plan serio de conversión del transporte a GNV y de incentivos al uso de la electricidad producida con fuentes renovables. Por no haberlo hecho, tenemos hoy las interminables filas en las gasolineras, con el consiguiente costo económico, social y síquico que está poniendo a prueba la paciencia del pueblo para con un modelo económico fracasado y un gobierno comatoso.

Los contratos del litio: una apuesta desesperada

Se analizan algunos aspectos del contrato entre YLB y la empresa rusa Uranium y se concluye que la firma de ese contrato sería apurada, debido a aspectos pocos claros del mismo. Se sugiere esperar la posesión del nuevo gobierno y analizar más a fondo el contenido del contrato.